Corporación de Estudios Sociales y Educación
Santiago de Chile, domingo 16 de junio de 2019

“Plazas nocturnas” Recuperación de espacios públicos a escala vecinal. Santiago Nueva Extremadura, comuna de La Pintana, Santiago de Chile




Programa regional “Ciudades sin violencia hacia las mujeres, ciudades seguras para tod@s” Unifem – Aecid. Red Mujer Hábitat América Latina

“Plazas nocturnas” Recuperación de espacios públicos a escala vecinal. Santiago Nueva Extremadura, comuna de La Pintana, Santiago de Chile

“Las mujeres continúan ausentes de las decisiones vinculadas a la planificación territorial y urbana de nuestras ciudades. Es decir del contexto y entorno físico donde viven, trabajan y sueñan. Son más del 50% de la población de las ciudades y es un hecho reconocido su participación en la construcción, mejoramiento y mantenimiento de los asentamientos humanos ya que han asumido históricamente un rol protagónico en los movimientos sociales urbanos en la defensa de la tierra, la vivienda y los servicios”. (Carta por el Derecho de las Mujeres a la Ciudad).

 

El proyecto Plazas Nocturnas nace en el marco de una asesoría que hace SUR Corporación, punto focal de la Red Mujer y Hábitat América Latina, a la Municipalidad de la Pintana en la implementación del Programa Quiero Mi Barrio (PQMB), del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), en el barrio Santiago Nueva Extremadura.

En mayo de 1981 se dividió la antigua comuna de La Granja, creándose la nueva comuna de La Pintana. Desde 1979, comienza a recibir conjuntos de familias y poblaciones completas erradicadas desde 17 comunas y cuarenta campamentos, incrementando fuertemente su contenido demográfico.

El Barrio Santiago Nueva Extremadura es parte del Sector Sur-Oriente de la comuna de La Pintana, más conocido como “El Castillo”, que agrupa a un conjunto de barrios o poblaciones de similares características socioeconómicas y sociodemográficas.

Según datos del Censo 2002, en el sector Sur-Oriente viven 37.985 personas, 19.104 hombres y 18.701 mujeres. Posee 8.413 viviendas y 9.140 hogares, distribuidas en catorce poblaciones. A pesar de que este conglomerado habitacional presenta el mayor nivel de pobreza dentro de la comuna (52 %), comparte las mismas limitaciones que el resto de sus habitantes: baja escolaridad, alta deserción escolar, escasa capacitación y alta susceptibilidad dentro del mercado del trabajo.

El alto nivel de estigmatización hacia los habitantes del sector Sur- El Castillo, ha generado una condición cultural defensiva en sus habitantes, que a lo largo del tiempo se ha traducido en niveles consolidados de identidad y arraigo de su estructura social. Las organizaciones sociales han consolidado una red que actúa con fortaleza dentro de la comunidad y en relación con la autoridad local.

1. Integralidad: La incorporación de una perspectiva de género en los procesos de diseño de proyectos para el mejoramiento y construcción de espacios públicos, reconoce que las mujeres y los hombres usan el espacio de distintas maneras, según los roles diferenciados que desempeñan en los ámbitos reproductivo y productivo; comunitario y político. Asimismo, se reconoce que el espacio no es neutro. La organización de los espacios en la ciudad y los barrios responde a una forma de organización de la sociedad, que está regida por la división del trabajo, la formación de clases y los roles diferenciado de género.

Tradicionalmente se asocia el espacio público —la calle, la plaza— con la función de producción y el rol proveedor fundamentalmente desempeñado por los hombres; a la inversa, el espacio privado —la casa, la cocina— está asociado con la función de reproducción y el trabajo doméstico desempeñado habitualmente por las mujeres. Sin embargo, estas asignaciones espaciales de género se construyen y modifican en el espacio y en el tiempo.

2. Promoción de derechos: Proponemos la idea de ‘plaza nocturna’ como la expresión de un derecho de las mujeres al uso, animación y apropiación de los espacios públicos en el barrio.

La noción de plaza nocturna en este contexto quiere afirmar, en primer lugar, que el uso de los lugares durante la noche no es una función residual, sino que tiene un valor de importante. Entendemos las plazas como el derecho a encontrarse y reunirse, más allá que una especificación en cuanto a espacio delimitado y confinado a una forma particular: juntarse, conocerse, establecer vínculos permite la construcción de noción de barrio e identidad, y por extensión, la de un lugar seguro.

Los lugares pensados desde su uso nocturno implican ciertas tipologías de diseño físico, en especial elementos que constituyan ambientes seguros, y el desarrollo de programas de uso sustentables en el tiempo, que permitan una presencia en los espacios públicos por parte de los vecinos que se transforme en un hecho habitual.

Para que esto ocurra, es necesario establecer una relación directa entre el espacio y sus habitantes. Esta relación está dada por medio del uso, a través de la realización de actividades que estimulan una vinculación mayor y una presencia visible de las mujeres y los vecinos.

Esto trae como resultado, espacios seguros y compartidos, con un sentido de comunidad, donde el control social ejercido permite transformar la sensación de inseguridad que se tiene en los espacios públicos, por unos donde prevalecen espacios amables y seguros.

3. Enfoque multisectorial, interdisciplinario e interinstitucional de las intervenciones: Se estableció un convenio con la Municipalidad de La Pintana, para desarrollar una asesoría cuyos principales objetivos son: (a) incorporar una perspectiva de género en la intervención, tanto en términos de participación social como en el diseño, uso y apropiación de proyectos de mejoramiento físico y construcción de espacios públicos; (b) motivar la participación de la comunidad en el proceso y en la toma de decisiones, con énfasis en la participación de las mujeres; (c) favorecer la convivencia entre las y los vecinos, como estrategia para reducir la violencia y aumentar la seguridad en el barrio; (d) contribuir al desarrollo de un sentido de pertenencia e identidad colectiva, en un barrio que muestra alto grado de fragmentación interna.

4. Multi-niveles: Los niveles que comprende la intervención son: (a) pequeños grupos de mujeres, jóvenes y vecinos se organizan para mejorar el espacio público inmediato a sus viviendas, el pasaje, la esquina o la cuadra; (b) el barrio, un conjunto de proyectos de mejoramiento del espacio público —plazas, multicanchas, iluminación, etc.— se realizan en el barrio con la participación de las organizaciones de la comunidad y del Consejo de Desarrollo Vecinal, donde tienen voz importante las mujeres; (c) el trabajo que se desarrolla en el barrio constituye una experiencia piloto para otras intervenciones en la comuna y sus contenidos son apropiados por la Municipalidad como forma de trabajo entre equipos técnicos con las y los vecinos incorporando una perspectiva de género; y (d) la intervención busca incidir en el PQMB como política pública, mediante una propuesta que se construye ‘de abajo hacia arriba’ articulando distintos niveles y actores.

5. Legitimidad: La legitimidad del proyecto se funda en: la participación e involucramiento directo de las mujeres y vecinos en las decisiones, lo que contribuye a su empoderamiento; la articulación con la Municipalidad, lo que permite un proceso de aprendizaje conjunto, que se transmite al gobierno local para su difusión y replica; y, a partir de lo anterior; la incidencia en una política de escala nacional como es el PQMB.

Además, la experiencia ha sido difundida y analizada en el Observatorio que forma parte de la estrategia de SUR en este programa.

6. Colaboración entre actores: la propuesta integra tres componentes principales: (a) participación de las y los vecinos en actividades de animación y convivencia y proceso de diseño participativo; (b) construcción de pequeñas obras de mejoramiento físico en espacios públicos de escala barrial; y (c) incorporación de elementos identitarios a través de propuestas artísticas plásticas que se trabajan con los vecinos (elaboración de murales y otros elementos que recogen la historia colectiva).

7. Focalización de actores: El proyecto de plazas nocturnas está focalizado en la potenciación del derecho de las mujeres al barrio y a la ciudad.

8. Participación: Se han realizado reuniones de trabajo, actividades de convivencia en el la calle para fomentar el encuentro y recuperación de confianza entre vecinos y talleres de diseño participativo, organizadas por el equipo técnico y principalmente por las mujeres.

9. Impacto demostrable: Se realizo una encuesta a las y los vecinos de Santiago Nueva Extremadura (desagregada según sexo y edad) para conocer el uso y percepción de los espacios públicos del barro. Los resultados muestran poco uso y apropiación de los espacios públicos en general y en particular en el caso de las mujeres. Además se observa apropiación excluyente de algunos espacios por parte de grupos y apropiación individual de franjas de espacio publico como ampliación de viviendas.

En relación con la percepción de seguridad/inseguridad en los espacios públicos del barrio, se observa una gran diferencia: durante el día la mayoría de los espacios se percibe seguro, esto cambia en la noche, cuando la sensación de inseguridad aumenta drásticamente.

A través del proyecto de “plazas nocturnas” se busca promover el derecho de las mujeres al uso y disfrute del espacio público, con un doble objetivo en términos de seguridad y equidad de género.

10. Viabilidad de las políticas, planes y programas: El PQMB tiene como objetivo general el mejoramiento de la calidad de vida en barrios deteriorados, a través de políticas combinadas que mejoren el entorno urbano y promuevan el fortalecimiento de la participación social.

El PQMB es una de las cuatro prioridades del mandato de Michelle Bachelet, compromiso de su campaña presidencial y la medida número 30 (recuperación de barrios) de las 36 de su programa de gobierno. Actualmente son 200 barrios beneficiarios del Programa; de este total 86 están en la Región Metropolitana, en 33 comunas.

Es un programa participativo que incorpora a los vecinos como actores relevantes en el proceso de regeneración del barrio. Las mujeres han sido principales protagonistas en la implementación del programa.

11. Generación de innovaciones y aprendizajes: La experiencia explora la potencialidad de la intervención barrial en espacios de pequeña escala, como experiencia demostrativa para: (a) fomentar el involucramiento de las mujeres en el desarrollo e implementación de pequeños proyectos de mejoramiento físico y desarrollo social en barrios; (b) mejorar la convivencia, en contextos violentos y con alto grado de fragmentación social interna; y (c) promover la seguridad de las mujeres en el barrio.

12. Transferencia o replicabilidad: Esta modalidad de intervención establece algunos criterios de interés para el desarrollo de intervenciones en similares contextos: (a) enfoque interdisciplinario (desde la arquitectura, el arte, el trabajo social, sociología, antropología, trabajo social); (b) se funda en participación de las y los vecinos a través de la interacción creativa; (d) concibe la práctica espacial como espacio privilegiado para fomentar la convivencia a escala barrial; (e) incorpora operaciones artísticas que involucran a los vecinos y sus historias como protagonistas; y (d) busca descubrir y recuperar la memoria colectiva y la construcción de sentido en los espacios cotidianos.

El lugar de emplazamiento para la plaza se encuentra en una condición de semi abandono, siendo una franja deteriorada con pobre equipamiento de juegos infantiles, sin orden ni estructura definida.

Frente a este espacio se encuentra el principal jardín infantil del barrio, lo que significa una permanente presencia de mujeres para la espera de los niños, una vez que termina la jornada escolar.

Se propone como propuesta para la plaza, la relación que se da con el jardín infantil, lugar de juegos y espacio que permita el tiempo de la espera. Para ello se plantea un trabajo de suelos y de mobiliario urbano y maquinas de ejercicios para el equipamiento del lugar, además de la plantación de especies vegetales para proporcionar sectores de sombra. También se considera un sistema de iluminación adecuado a las condiciones espaciales existentes, para su uso durante la noche.

El trazado diferencia tres áreas para diferentes actividades y usos, considerando tanto a mujeres como niños; (a) un área tranquila, de conversación y espera; (b) un área activa, donde se centran los juegos infantiles y maquinas de ejercicios; y (c) un sector intermedio en que se ubican mesa de ping pong, bancas y elementos de uso múltiple.






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