Santiago de Chile, lunes 26 de junio de 2017
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Con subsidio, sin derecho. La situación del derecho a una vivienda adecuada en Chile

Editado por Alfredo Rodríguez, Ana Sugranyes, y Paula Rodríguez

Autores: Susana Aravena, Jordi Borja, Patricia Boyco, Alonso González, Fernando Jiménez, Francisco Letelier, Alfredo Rodríguez, Paula Rodríguez, Raquel Rolnik, Alejandra Sandoval, Ana Sugranyes, María Elvira Valdivieso.

PRESENTACIÓN

Este libro examina, a través de un estudio de casos, las políticas de viviendas sociales en Chile.

Su origen fue un informe realizado por SUR Profesionales el año 2013 para el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

El libro se estructura a partir de un capítulo inicial, “subsidio sin derecho”, que revisa la situación del derecho a una vivienda adecuada en Chile.

 

Este libro examina, a través de un estudio de casos, las políticas de viviendas sociales en Chile desde la perspectiva del derecho humano a una vivienda adecuada, definido este como el derecho a un lugar donde vivir en seguridad, paz y dignidad.

Su origen fue un informe realizado por SUR Profesionales el año 2013 para el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), sobre “el ejercicio y cumplimiento del derecho humano a una vivienda adecuada de las personas chilenas y migrantes que residen en distintas formas de asentamientos”. El estudio examinó el estado de los atributos del derecho a la vivienda —incluidos aspectos relacionados con la seguridad jurídica de la tenencia; disponibilidad de servicios, materiales e infraestructuras; gastos soportables; habitabilidad; asequibilidad; localización; adecuación cultural—, en diferentes tipos de asentamientos.

El libro se estructura a partir de un capítulo inicial, “subsidio sin derecho”, que revisa la situación del derecho a una vivienda adecuada en Chile. Este análisis parte de los derechos sociales, económicos y culturales y su especificidad en los territorios, y de la función social del derecho de propiedad; esto es, el uso del suelo para el beneficio de la sociedad, más allá de las condiciones de compensación en caso de expropiación, como lo establece la Constitución vigente. Explica cómo se han ido construyendo lentamente los estándares internacionales del derecho a la vivienda y en qué consisten los atributos del mismo. Para situar el alcance de los derechos colectivos, aborda las conquistas políticas de la ciudadanía en distintos países de América Latina, que permiten ahora ir formulando los instrumentos legales necesarios para el ejercicio del derecho a la ciudad. Con estos antecedentes, el capítulo analiza los desafíos necesarios de tener en cuenta para que el derecho humano a una vivienda adecuada sea efectivo en Chile. Y ello no solo en el caso de aquellos en los que aún no se ha verificado, sino también en el de quienes han sido beneficiarios del subsidio habitacional y puedan descubrir ahora el derecho a tener derecho.

En el cuerpo central, se presentan diez estudios de situaciones habitacionales particulares y tres entrevistas complementarias, todos correspondientes a distintas vulneraciones al derecho a una vivienda adecuada. Entre ellas, las referidas a los atributos de seguridad jurídica de la tenencia (desalojos, pérdida de centralidad), vivienda habitable (deterioro físico y social), gastos de vivienda soportables (pagos no razonables, deudas exorbitantes), acceso a la vivienda (tomas de terrenos, arriendos ilegales), vivienda asequible (inadecuación a personas discapacitadas), adecuación cultural de la vivienda (discriminación de género y étnica).

En el capítulo final, “suburbios sin derechos”, se señala que el derecho a la vivienda es un derecho programático, cuya efectividad depende de una gran cantidad de actores: gobiernos, organizaciones sociales, agentes del suelo, entre otros. Sin embargo, como derecho humano —y, en esa condición, situado en un ámbito moral—, el derecho a la vivienda tiene su base en valores que superan las ideologías políticas. El derecho a la ciudad “se perfecciona”.

Presentación de Leonardo Moreno, Director Ejecutivo de la Fundación Superación de la Pobreza

Quiero en primer lugar, agradecer la oportunidad de presentar este libro colectivo, o en palabras de Jordi Borja, colaborativo.

Sin duda que este trabajo viene a aportar en un momento crucial en la vida política del país. Se trata ni más ni menos, a partir de casos de estudio y de entrevistas en profundidad, de un gran aporte en la discusión de la consagración de los DESC en el proceso constituyente que todos esperamos empezar en serio, lo antes posible. Las voces de los protagonistas de los 10 casos y 3 entrevistas en profundidad que nos presentan los autores, son hasta ahora, uno de los pocos aportes al debate sobre el tema, que necesitamos urgentemente.

En ese orden de ideas, quisiera resaltar algunos aspectos que me parecen de la mayor importancia cuando abordamos el derecho a la vivienda adecuada y sus atributos esenciales, sobre los cuales, los y las autoras, dan pistas muy claras.

Lo primero es rescatar la precisa definición de Miloon Kotari y que se ha convertido en la esencia del derecho a la vivienda: “el derecho de todo hombre, mujer, joven y niño a acceder y mantener un hogar y una comunidad seguros en que puedan vivir en paz y dignidad”. Como se puede ver, la importancia del derecho a la vivienda adecuada, como la de todos los derechos humanos, radica en la expectativa que los seres humanos tenemos en la posible garantía que su establecimiento será el camino por donde sea posible transitar hacia mayores grados de libertad e igualdad, agreguemos en este caso, paz y dignidad.

Por ello necesitamos dotar de contenido concreto al derecho, es decir aquello sin lo cual, el mismo, no tendría razón de existir. Como señala Philip Alston, "la consecuencia lógica de la expresión "derecho", debe dar lugar a un derecho básico absoluto, en ausencia del cual se debe considerar que el Estado viola sus obligaciones”. Es entonces, desde esos atributos concretos, que los autores de "Con subsidio, sin derecho" van avanzado en el estudio de casos: seguridad de la tenencia, disponibilidad de servicios e infraestructura, habitabilidad, gastos soportables, habitabilidad, localización y adecuación cultural.

Estos atributos esenciales del derecho a la vivienda adecuada y que son un aporte de lo que denominamos "la jurisprudencia de los DDHH"; se reconocen en las voces de los protagonistas del libro que hoy se presenta. Voces que transmiten muchas veces frustración, impotencia, exclusión, atropello. Son esas las voces que recorren el libro, las que nos recuerdan algo que está a la base de la doctrina y aplicación de los derechos humanos: ellos están interrelacionados y son siempre indivisibles e interdependientes entre sí, como la vida misma. Por ello el derecho a la vivienda adecuada es considerado un "derecho compuesto".

El asunto no es baladí ni mucho menos académico, si consideramos que este año hemos tenido el embate de muchos que consideran que en materia de DDHH bastó luchar por el derecho a la vida en dictadura. Más que desde la cátedra, son los relatos de los y las pobladoras, los que nos recuerdan que la dignidad humana solo puede entenderse de manera integral.

Así, los habitantes de Villa Futuro en Chiguayante nos recuerdan que la conquista de los derechos son, en el curso de la historia, fruto de luchas más que de dádivas. La actual administración recoge esa lucha y cambia radicalmente la relación. Los habitantes de Villa Francisco Coloane nos recuerdan de manera sencilla que uno de los principios básicos de políticas con enfoque de derechos humanos, es la aceptabilidad de las mismas por parte de los y las ciudadanas. Las políticas sociales, no pueden imponerse.

El caso del centro de Talca y el excelente análisis de sus autores, nos remite a un tema central. La pobreza y sus políticas. Nos plantea la desigual distribución de oportunidades en la ciudad, la gentrificación por la fuerza del mercado. A partir de esa reflexión de las autores, quisiera manifestar una de las pocas discrepancias que tengo con el texto del libro. En la página 36 se señala textualmente "La política habitacional chilena forma parte de una política social que tiene como prioridad superar la pobreza". Ese es así si entendemos la pobreza solo como una necesidad insatisfecha desde la teoría del consumo, pero no como un desarrollo precario de las capacidades humanas y mucho menos como una violación de un derecho humano.

" “…existe aún mucho por hacer antes de poder decir que los derechos humanos constituyen los pilares sobre los que descansan las políticas sociales y económicas” nos dice el Relator Especial sobre Pobreza Philip Alston en su reciente visita a Chile. Una mirada parcial, de la pobreza, es mencionada también por Jordi Borja al final del libro: "la ciudadanía ha internalizado la idea de que la vivienda es una necesidad, pero no un derecho...".

Dentro de los casos analizados, cabe destacar, no solo por su connotación pública, sino porque se trata de una caso habitual donde con la excusa del bien general, se atropellan derechos de manera fragante, el Tren Rancagua Express en Lo Valledor Norte. Ya vivimos algo brutalmente similar con el acceso sur de Santiago. Políticas de ese tipo, no solo generan impotencia, permiten en definitiva que el ejercicio de derechos se viva de manera segmentada, convirtiéndose en un verdadero privilegio solo para algunos. Una triste paradoja para el ejercicio de derechos, que son en esencia son universales y no discriminatorios.

Sin la posibilidad de extenderme más, invito a leer atentamente cada relato y su posterior análisis de los atributos del derecho a la vivienda adecuada que están en juego. Con todo, quiero mencionar dos aspectos adicionales: la participación y la adecuación cultural. Ambos aspectos han sido elevados a la categoría de principios transversales en DDHH. La adecuación cultural sintetizada como adaptabilidad: al género, territorio, etnia, cultura, entre otros aspectos. La participación como elemento esencial para entender al ciudadano como un titular de derechos y ya no como usuario o beneficiario del Estado.

En este aspecto, permítanme una dispersión. A mi juicio, la actual administración del MINVU, dentro de un sistema donde el mercado sigue imponiéndose de manera rampante, ha corrido el cerco en la dirección correcta.

Contrariamente con lo que ha pasado en otras áreas, donde ha reinado la confusión, en el sector Vivienda, algunas dimensiones del derecho a la vivienda adecuada han comenzado a plasmarse: programa de integración social con condiciones de entorno, compra y gestión pública de terrenos, aumento del valor para lograr una mejor habitabilidad, dictación de un programa de subsidio rural con expresa mención a los aspectos de adaptabilidad cultural, gestión que ha permitido diálogo y cambios de condiciones como es el caso de Villa Futuro, Mejoramiento participativo de entornos...

Con estas buenas noticias encima de la mesa, la pregunta que surge entonces es: ¿por qué no se adopta de manera explícita una política con enfoque de derechos humanos en materia de vivienda y habitat? ¿Por qué aun no tenemos una ley de la República que establezca las dimensiones esenciales del derecho y la acción de tutela para reclamarlas cuando ellas sean violadas? Pienso que el tremendo esfuerzo concretado en el documento "Propuesta para una Política de Suelo para la Integración Social Urbana", sienta las bases para que ello pudiera ocurrir.

Creo sin embargo, que el problema está en otro lado, no es sectorial. La respuesta la tiene el diario El Mercurio. En parte la Editorial de El Mercurio del 4 de noviembre de 2014, se preguntaba a raíz de los compromisos de cambio constitucional: “¿Se pretende redactar una Constitución ad hoc a los requerimientos de la Nueva Mayoría o una que represente a los chilenos de manera permanente?...Y se respondía El Mercurio: Si se trata de socavar el derecho de propiedad, de instalar derechos sociales garantizados y de incluir en ella el gran listado de temas de detalle que otras nuevas constituciones en Latinoamérica han incorporado, entonces se trata, (el cambio de la Constitución) efectivamente, de la madre de las batallas.”

Después de leer el libro, creo que El Mercurio es poseedor, esta vez, solo esta vez, de la verdad. Solo será posible el respeto irrestricto de los DDHH, cambiando el modelo de estado subsidiario, donde las políticas sociales serán siempre eso, subsidiarias a la acción del mercado. Por el contrario, si extraemos del mercado aquellos ámbitos esenciales para la vida y los protegemos como derechos, comenzaremos el largo derrotero que nos plantea Jordi Borja al final del libro: "bajarlos a leyes, programas, políticas públicas y judicatura".

Por ello una nueva carta fundamental debe reflejar ni más ni menos en el derecho a la vivienda adecuada, lo que ha hecho con el derecho de propiedad: establecerlo y limitarlo solo por ley, garantizar su contenido esencial (ya fijado y analizado latamente en el libro) y proteger por una acción cautelar de rango constitucional, esa esencia.

Es a partir de ese necesario cambio constitucional, que consagre el derecho a la vivienda adecuada, que podremos derivar hacia una política de vivienda con una arquitectura conceptual en base a lo que es un derecho. Dicho de otro modo: “El proceso de reforma constitucional debiera asegurar el reconocimiento del rango completo de derechos económicos, sociales y culturales en una constitución revisada.” nuevamente el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos, Philip Alston, en visita a Chile (24/03/2015).

Termino con dos comentarios muy breves: El primero. Es verdad que el derecho a la ciudad, sobre el cual los autores se juegan abiertamente, no está consagrado en instrumentos vinculantes para los estados, mucho menos en Chile. Pero las cuestiones sobre los derechos humanos, son siempre materias abiertas al debate democrático de la sociedad. Esto significa que una sociedad abierta y democrática debe estar constantemente buscando cuáles son las mejores alternativas que resguarden sus derechos.

El segundo. Puede ser porque finalmente miro la realidad como "abogatecto", es que no sé como transmitir lo que después de haber trabajado en el ámbito público y de la sociedad civil me sucede cuando constato que las mejores soluciones habitacionales que se han logrado desde siempre, son aquellas donde los pobladores han tensionado fuertemente al estado y sus políticas; o, nuevamente en palabras de Borja, han desarrollado de alguna manera u otra "una insurrección democrática en nombre de los derechos". La verdad es que solo se me ocurre decir que la impotencia jode...y jode mucho. Felicitaciones a los y las autoras por seguir tensionándonos.

Santiago, diciembre 2015

Donde conseguir el libro


En las oficinas de SUR Corporación de Estudios Sociales y Educación

Dirección María Luisa Santander 0440, Providencia, Santiago.

Teléfono: 22 3 411 050

Valor libro: $15.000

 



 

En Librería TAKK

Calle Andres de Fuenzalida 18, Providencia, Santiago,
Teléfono: (2) 2233 6321



https://www.facebook.com/pages/Libreria-Takk/342620349088206

 

"La vivienda popular, de la marginación a la ciudadanía", de Jordi Borja

Este trabajo tiene su origen en el libro “Con subsidio, sin derecho", de Ediciones SUR. Esta versión ha sido modificada y ampliada por lo que se puede considerar original.


 

 

 

 

 

 

Esta página ha sido consultada veces desde el 29 de diciembre de 2015.


       



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