Corporación de Estudios Sociales y Educación
Santiago de Chile, sábado 17 de agosto de 2019

«El problema de los ‘con techo'», entrevista a Alfredo Rodríguez en «Café de las ciudades», revista digital, año 3- número 19 – mayo 2004

El problema de los «con techo»…

Alfredo Rodríguez describe las paradojas del subsidio habitacional en Chile.


El calor de un verano porteño le trae a Alfredo Rodríguez algunos recuerdos personales: «nuestro Centro de Estudios Sociales y Educación -dice- se llama SUR, como el tango. Lo formamos allá por el `78, estábamos de regreso en Chile y sentíamos una especie de nostalgia tanguera…«. El arquitecto chileno participó del encuentro URBAL sobre gobierno metropolitano (ver el número 18 de café de las ciudades), con su visión a veces anárquica pero siempre estimulante. Al finalizar, charlamos con él sobre el trabajo de su equipo en las barriadas populares de Santiago.



AR: Siempre hemos trabajado y hecho estudios sobre vivienda de los sectores populares. En el ´83, en medio de la dictadura de Pinochet, hubo en Santiago una toma de terrenos muy grande: alrededor de unas 30.000 personas tomaron 2 predios. Nosotros en esa época estábamos muy cerca de los dirigentes de pobladores, ellos nos pidieron que los asesoráramos, y nosotros (con bastante susto…) les prestamos asesoría, como siempre hemos hecho. Fue bien interesante, porque les dimos una asesoría muy profesional: nosotros queríamos que esa experiencia realmente funcionara (algo parecido habíamos hecho antes en Perú).


En los últimos 5 años hemos estado siguiendo muy de cerca los programas gubernamentales de vivienda social, sobre todo los destinados a los sectores de más bajos ingresos. Lo que encontramos es que no hay ni una política urbana ni una política de vivienda, sino un sistema de financiamiento de vivienda. Yo apoyo a este gobierno, soy militante de uno de los partidos de la Concertación Democrática, pero en esto soy muy crítico. Particularmente, porque como este sistema de financiamiento, que viene desde el tiempo de la dictadura, ha funcionado muy bien (el Estado le asegura una renta anual a las empresas inmobiliarias) y se ha construido mucho, este esquema se repite o se copia en América Latina. Eso nos preocupa, y mucho, porque estamos viendo y demostrando cuales son sus resultados: en los años `80 el problema de la vivienda en Chile era el de los «sin techo»; hoy día, en cambio, el problema es de los «con techo»… Las autoridades públicas dan el problema por resuelto, pero nosotros pensamos que no lo está. Hemos hecho una encuesta muy grande, un seguimiento de los aproximadamente 500 conjuntos que se han construido en los últimos años, y descubrimos que en realidad hay un problema muy grave en el stock de viviendas. Por eso hay que dar otra vuelta a las políticas, y comenzar una política de mejoramiento de lo construido. Lo cual es bastante similar a lo ocurrido en todas partes de mundo, como lo que hicieron los franceses con los HLM (Habitation à Loyer Moderé), o el caso mismo de New York. Una respuesta masiva al problema de la vivienda, está bien, pero después hay que volver a revisar el mantenimiento de esos barrios, y a veces esto no es tan fácil.


cdlc: ¿Cuál es la esencia de este modelo (que aparentemente funcionaba tan bien) gestionado entre el Estado y las empresas inmobiliarias?


AR: Es lo que llaman el «subsidio habitacional»: el gobierno coloca anualmente unos 300 millones de dólares en subsidios, la gente opta por ellos, y con ese subsidio (más un pequeño ahorro en algunos casos) se genera una demanda que aprovechan las empresas constructoras. Inicialmente se lo ha llamado modelo de subsidio a la demanda, pero en la práctica es en realidad un subsidio a la oferta. Las empresas constructoras han comprado a mediados de los años ´80 grandes extensiones en lo que entonces era la periferia de las ciudades más importantes; anualmente cada empresa va colocando 2000 o 3000 unidades, a su vez el Ministerio de Vivienda y Urbanismo otorga estos 20, 30 o 40 mil subsidios anuales, y entonces hay un funcionamiento casi estable del sistema.


cdlc: ¿Son las mismas empresas las que eligen los terrenos y, por lo tanto, definen en que lugar crecerá la ciudad?


AR: Si, el gobierno lo único que hace es dar este adelanto financiero.


cdlc: Eso parece coherente con la política pinochetista de desregular el uso del suelo, suponiendo que de este modo se iba a abaratar su costo.


AR: Si, pero esto es solo una parte. Otra cuestión fundamental es la operación del capital financiero dentro del sector inmobiliario, y su incidencia sobre la ciudad: sobre ese tema nadie estudia nada. Tomando en cuenta la vivienda social y el resto de los desarrollos residenciales, solo en Santiago el capital financiero mueve unos 3 mil a 6 mil millones de dólares por año, pero no hay ningún estudio. Y al cabo de 20 años son muchos millones. En este asunto del ordenamiento del suelo, el crecimiento de la ciudad y sus límites, hay una acumulación capitalista muy fuerte. Los italianos lo habían estudiado bien en los años `70 (entre otros estudios, está el de Francesco Indovina y su libro «El despilfarro inmobiliario»), y esto es lo mismo, la alianza entre las empresas inmobiliarias y el Estado, en la que una parte incorpora tierra rural a urbana y por ese solo acto administrativo el precio de la tierra sube de manera extraordinaria.


En el caso chileno un estudiante hizo un excelente artículo que se llamaba «La Urbanización Virtual», porque en el año `94 se incorporaron en la zona norte de Santiago alrededor de 60 o 70 mil hectáreas para vivienda de sectores de ingresos medios y medios – bajos. El había estimado que iban a pasar alrededor de 70 años hasta que la tierra se ocupara en su totalidad, y se preguntaba «¿por qué se dice entonces que la rotación del capital en el sector de la construcción es tan rápida?«. Y se dio cuenta que en verdad estábamos persiguiendo fantasmas, ¡porque el negocio ya se había hecho! Desde el momento en que por un acto administrativo del Ministerio (alguien que dice «tiene que ser acá») esas tierras habían pasado de una zonificación que permitía una densidad de 10 personas por hectárea, a otra de 100 personas por hectárea, los dueños habían ido a los bancos, habían conseguido fondos, y ya los tenían invertido en otro sector de la economía. ¡Nosotros nos preocupábamos por las viviendas…!


cdlc: Y el problema no eran las viviendas…


AR: No, ya el negocio estaba hecho al modificarse la calificación del suelo.


cdlc: Pero en cuanto a las viviendas, tu sostienes que el gran problema es en realidad el mantenimiento (o más bien su ausencia).


AR: Si, porque por ejemplo Santiago tiene 5 millones y medio de habitantes, y hay casi un millón de personas que habitan en viviendas construidas por esos programas: casi el 20% de la población. Pero el estado en que están esas viviendas es realmente deplorable.


cdlc: Y de eso no se ocupa el Estado, ni los desarrolladores privados, que ya hicieron su negocio.


AR: Y además, de acuerdo a la encuesta que hicimos, el 65% de la gente quiere irse de allí, es decir que su situación no mejoró en nada. Hay altas tasas de violencia, la razón que la gente da en general para explicar porque quiere irse no es el tamaño reducido de la vivienda, sino los problemas de la convivencia: la violencia diaria, la agresividad, la droga, etc. En síntesis: es la pobreza.


cdlc: ¿Que es lo que ustedes están haciendo específicamente?


AR: Hemos estado trabajando casi como misioneros… Tenemos este material y no las hemos publicado, lo que hacemos en cambio es acudir a los ministerios y a las distintas autoridades, explicando el problema y luchando para que se solucione, porque lo que nos interesa es que esto cambie.


cdlc: ¿Pero tienen algún tipo de trabajo de asesoramiento en consultorios, por ejemplo, o simplemente dan la pelea en el ámbito político?


AR: Lo que ocurre es que este mundo poblacional está absolutamente fragmentado. Parte de la gente de nuestro equipo también ha estado trabajando en sectores de extrema pobreza, algunos campamentos que quedaban y cuyos pobladores han sido trasladados a algunos conjuntos de vivienda. Allí lo que hemos hecho es más bien un trabajo de tipo antropológico, de seguimiento. Porque al igual que acá (en la Argentina), ese tema no está en la agenda política de los partidos. Hemos tratado de colocarla, pero es muy escasa la receptividad que uno tiene de los dirigentes políticos, diputados, senadores, entre otras cosas porque este sistema del subsidio también repercute sobre su votación…


cdlc: Es difícil instalarlo como tema…


AR: Sí, pero yo creo que ya está instalado, creo que sí que hemos logrado instalarlo, hemos hecho mucho en distintas universidades y en distintas partes del país. Yo creo que el problema ya comienza a ser parte de la agenda política.



Entrevista por MC.

Fuente: http://www.cafedelasciudades.com.ar/economia_19.htm



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