Santiago de Chile, lunes 19 de febrero de 2018
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[PARA DESCARGAR]: Historia oral de la Población Chorrillos, de Alfredo Rodríguez y Paula Rodríguez
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Historia oral de la Población Chorrillos, de Alfredo Rodríguez y Paula Rodríguez

Link de descarga: https://goo.gl/MB822D


(Extracto de la Presentación)

La población Chorrillos es un barrio antiguo, con casi cien años de existencia. Hoy en día está localizada en las cercanías del Hipódromo Chile, algunas cuadras al poniente de la avenida Vivaceta y paralela a la Carretera Norte Sur. La suya es una ubicación central en la zona norte de la ciudad. En sus inicios, en 1920, no era así: cuando esa zona comenzó a poblarse era la periferia de la ciudad, en el límite norte de Santiago.

Los inicios de la historia de la población Chorrillos son similares a los de otros asentamientos que surgieron en la periferia de Santiago durante la primera mitad del siglo 20. No es que salieran de la nada o pasivamente. Se trata de territorios que, en su carácter urbano, fueron producto de la acción dinámica de distintos actores: por un lado, urbanizadores informales, los pobladores y sus familias; por otro, el Estado y sus instituciones, que regularizaban los terrenos y los urbanizaban o construían conjuntos de viviendas para obreros.

Fue así la acción de los pobladores y sus familias que resolvían de manera informal o formal su necesidad por acceder al suelo urbano, la que fue expandiendo el límite urbano de la ciudad, en un período de gran presión por vivienda. Si se trataba de una solución formal al problema de la vivienda, la expansión de la ciudad ocurría mediante el arriendo de sitios, piezas, inquilinatos, pago de títulos de propiedad en viviendas construidas por políticas de vivienda obrera. Y si se trataba de una solución informal, la ciudad crecía por medio de la ocupación de terrenos en los bordes de los ríos, en los límites urbanos, en espacios intersticiales o por medio de urbanizaciones precarias con venta o arriendo de lotes sin servicios urbanos.

El primer registro cartográfico que se tiene de la población Chorrillos, en que aparecen trazadas algunas de las actuales calles, es de comienzos del siglo 20. Esto tiene especial relevancia, porque su fundación y años iniciales se dieron en el marco de un aumento notable de la población de Santiago. Tal incremento fue producto básicamente de las migraciones rurales movilizadas en primer lugar por la necesidad de encontrar trabajo, crecientemente escaso por las crisis en la producción agraria, que impulsaba a hombres y mujeres a aquellas ciudades donde se concentraban las actividades industriales, especialmente Santiago. Pero no venían empujados solo por una necesidad de sobrevivencia material. También llegaban a la gran ciudad aguijoneados por el deseo de cambiar de rumbo, ampliar horizontes, salir a recorrer, o arrastrados por la nostalgia de aquellos que partieron antes, o también para dejar atrás condiciones laborales que se percibían crecientemente injustas.

No fue un cambio fácil ni instantáneo para los migrantes que llegaron a la ciudad. Los desniveles sociales tan obviamente instalados en el mundo rural, se reproducían en una ciudad fuertemente diferenciada mediante un patrón urbano segregado: la ciudad de altos ingresos y la ciudad de bajos ingresos. En el caso de Santiago, los municipios en los que se concentraban los desplazados eran Conchalí, Pudahuel, La Granja, Quinta Normal,
La Cisterna, San Miguel y Ñuñoa (De Ramón, 2000: 242). Una de ellos, Conchalí, fue el territorio político-administrativo donde se había fundado y se fue formando la población Chorrillos.

La historia que se reconstruye en esta publicación está compuesta de microrrelatos recogidos durante los inicios de 2017, a los que se tuvo acceso y fueron reproducidos por medio de distintas técnicas —entrevistas, registros fotográficos— y diversas fuentes, entre ellas informaciones secundarias y otras fuentes de contexto, tales como planos. Uno de los instrumentos aplicados a esta recopilación y reconstrucción, dado su propósito de dar cuenta de la historia de un asentamiento urbano en el tiempo, fue la inclusión de la mayor cantidad posible de voces generacionales. Se entrevistó así a vecinos de distintas edades y momentos de llegada al barrio, quienes, con gran generosidad y preocupación, aportaron la información y datos que guardaban en su memoria, y en ocasiones en documentos de distinto tipo, necesarios para escribir una historia, la de su población, de la cual no existe ningún otro registro escrito. En nuestra revisión de fuentes secundarias no encontramos historias publicadas, estudios ni ensayos que hayan tenido como objeto de estudio, descripción y análisis, la población Chorrillos. 

Bien se cumple, en esta ocasión, aquello que dice Halbwachs (2004): “Ciertamente, existen muchos hechos, bastantes detalles de ciertos hechos, que el individuo olvidaría, si los otros no los conservaran para él” (p. 336). En este marco, es especialmente importante la participación y los aportes de los entrevistados de la primera generación: Ana y Margarita Castillo, Lautaro Bello; de la segunda generación: Ana Lara y su marido, Margarita Ortega, Esteban Martín, María Isabel Jofré, Israel Ávalos, Juanita Ríos, Gastón Carreño; de la tercera generación: Paola Mayno, Liliana Pérez, Ricardo Reyes. A ellos se suman la cuarta generación: Daniela Reyes, Tania Cisternas, Omar Tobar; y la quinta: Patricia Pereira. Las conversaciones en torno a sus recuerdos, presentados como hitos que permitieran realizar una reconstrucción social de su población, fueron un ejercicio de memoria y recuerdo; pero también de olvido. “El olvido es necesario para la sociedad y para el individuo —señala Augé (1998)—. Hay que saber olvidar para saborear el gusto del presente, del instante y de la espera, pero la propia memoria necesita también el olvido: hay que olvidar el pasado reciente para recobrar el pasado remoto” (p. 9).

 

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