Corporación de Estudios Sociales y Educación
Santiago de Chile, martes 18 de junio de 2019

El Mostrador: «Problemática de ‘los con techo’. Publican estudio que analiza políticas en vivienda social de últimos 20 años» por Lino Solís de Ovando

Editado por Alfredo Rodríguez y Ana Sugranyes, de Fundación SUR, el informe examina resultados de la política de financiamiento de la vivienda social, llevados adelante por el Ministerio del ramo desde el regimen militar hasta la actualidad. Si bien cataloga como »indiscutible» el éxito de esta política, tambien señala la agonía del modelo, y la necesidad urgente de la renovación.

La ministra de Vivienda y Urbanismo, Sonia Tschorne, junto a la embajadora de Filipinas, María Consuelo Puyat-Reyes, se reunieron en marzo pasado para concordar la visita del vicepresidente de dicho país, Noli de Castro, quien se interesó en la implementación de un acuerdo en materia de vivienda social. Puyat-Reyes dijo que su gobierno está muy impresionado por la política habitacional en el campo de la vivienda social que Chile está desarrollando.

Bueno, mientras llegaban loas de ese tamaño desde ultramar, a juicio de un estudio de la Fundación SUR, que examina los resultados de la política de financiamiento de la vivienda social -llevados adelante por el Ministerio del ramo desde la dictadura hasta la actualidad-, se consolidaban los últimos respiros de un modelo en agonía, el que pese a un ‘indiscutible’ éxito desde lo cuantitativo, necesita, según los expertos editados por SUR, un urgente renovación.

Parte de dicha sentencia se sustenta a través de una anterior investigación de SUR, a cargo de los editores de la nueva publicación -»Los con techo», un desafío para la política de vivienda social-, Alfredo Rodríguez y Ana Sugranyes, en la que se llegó a establecer que las viviendas de este tipo, emplazadas durante los gobiernos de la Concertación, tienen un tamaño promedio de 36 metros cuadrados, similar al promedio exhibido durante los años 80, pese al exitoso crecimiento económico de los últimos años.
 
De ese modo, si bien durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos las dimensiones de la vivienda social han crecido, pasando de 36 metros cuadrados a un promedio de 40 metros cuadrados, todavía la edificación mantiene las condiciones de hacinamiento para esta no menor porción de chilenos que deben habitar este tipo de construcciones. Al mismo tiempo, el informe realizado por Sur calculó un espacio promedio de 8 metros cuadrados para los 4,5 habitantes promedio que están obligados a sobrevivir allí.

Pero no todo es tan terrible. Seamos justos. En los últimos 25 años la política de financiamiento ha sido »un éxito. Es un hecho indiscutible. Ha facilitado la construcción de más de medio millón de viviendas sociales en el país. Son viviendas terminadas, en terrenos urbanizados, entregadas en propiedad. Sus dueños corresponden en su mayoría a familias situadas en los dos primeros quintiles de la población chilena», concluye la publicación.

»Se tiene así un modelo de financiamiento que ha sido exitoso en cuanto a la cantidad de unidades producidas. No obstante, con los años, este modelo ha mostrado limitaciones muy serias en cuanto a la calidad de vida y posibilidades de convivencia social que sus productos (las viviendas y los conjuntos habitacionales) ofrecen a los residentes», agrega el estudio.

Déficit en viviendas ya construidas

El arquitecto urbano Alfredo Rodríguez, uno de los editores de la publicación, en conversación con El Mostrador.cl reafirmó las conclusiones sustanciales del informe, y realizó una mirada hacia el futuro desde el punto de la política que debería tener, a su juicio, un próximo gobierno, el que se vería enfrentado a un déficit habitacional pequeño, de alrededor de 500 mil viviendas, pero probablemente complicado ante el problema que se avecina, el mejoramiento urgente del actual stock que existe en vivienda social. Se calcula que del stock ya construído, más de 300 mil viviendas necesitan ser refaccionadas.

»Si uno mira lo que se construyó en los últimos seis años, es una cifra menor de la que arroja el periodo 1990-2000. Este último tramo estuvo marcado por la crisis asiática y la línea que marcó en el Ministerio de Vivienda el ex ministro Jaime Ravinet. La de producir a cualquier costo. Pero no para resolver problemas de vivienda, sino de empleo. La producción de viviendas sociales como un reactivador», comenta Rodríguez.

-¿La construcción ha sido más impulsada desde el Ministerio del Trabajo que desde Vivienda?

-Más que de Trabajo, que pueden dar una sugerencia, se debe a una toma de decisiones desde el propio Lagos.

-Debido a la baja considerable de viviendas sociales construidas en los últimos años, ¿cuál es el déficit que todavía existe?

-El problema del déficit es complicado. Porque el Ministerio de Vivienda (Minvu) habla de cerca de 500 mil. Pero nosotros (SUR) realizamos hace algun tiempo un trabajo para el Minvu, con aporte Fondecif. Y ahí decimos que no se puede decir que todos los allegados son una demanda. Es decir, más o menos un tercio de los allegados son una demanda real de una nueva vivienda. Segundo, concluíamos que el hogar que recibe a los allegados, muchas veces es más pobre que los allegados. Entonces, si sacas a algunos de sus integrantes, generas dos hogares más pobres. En dicha solución no puede haber sólo matemática.

-De esos 500 mil, el filtro arroja ¿cuántas soluciones pendientes?

-Es probable que menos de la mitad de ellas. Al mismo tiempo, es distinto por otra parte si las viviendas son de mala calidad y están en el campo o en la ciudad. Debe ser un tercio quizás… Ese es un punto, pero lo que no se dice es que también hay déficit en las viviendas de menos de 400 UF y que han sido construídas desde 1980 a la fecha. Ahí debe haber unas 500 mil… Entonces, si vamos a hablar de déficit, también hay que colocar las viviendas que se encuentran en mal estado.

-¿Cuáles son las características que se repiten en las viviendas que hay que mejorar?

-Un tamaño inadecuado. Un tipo de construcción que no supone que se iba a necesitar de ampliaciones. Para ampliarse deben generar un recurso creativo impresionante de parte de los dueños. Y eso viene ocurriendo desde hace 30 años. Al mismo tiempo, uno de los problemas graves que tiene actualmente la vivienda social se refiere a su entorno. Los lugares públicos que se han ocupado, que no tienen un debido cuidado. Lo que suma a la devaluación del barrio.

En una encuesta que aparece en el libro que estamos presentando, se da un dato que habla por sí solo en este sentido. El precio de las viviendas y de los terrenos de Santiago, en los últimos 30 años, deben haber subido de precio entre 10 a 15 veces. Mientras que el valor de la vivienda de estos conjuntos se ha congelado, permanece igual. En las de menos de 400 UF. Cuando les preguntamos a los dueños de estas viviendas, ellos nos hablaban de un promedio de 350 UF. Eso quiere decir que es falso el supuesto habitacional de que los beneficiarios de la vivienda pueden convertirla en un bien en caso de enfermarse algun miembro de la familia.

-El libro advierte cierta miopía de parte de los que planean las soluciones habitacionales. ¿Por qué surge?

-Yo creo que a una burocratización y a una repetición constante. Hagamos casas, hagamos casas… Se ha fechitizado el número de viviendas que se hace año a año… Que si uno lo mira con distancia, verá que no es diferente al problema de la educación.

-El estigma de las casa Copeva quedó muy fuerte en la memoria de la ciudadanía.

-Pero poco se ha hecho por evitar nuevos Copeva. Sólo casos aislados de una preocupación mayor. De 2003 en adelante.

-Lo más seguro es que el próximo gobierno sea el de Michelle Bachelet. ¿Hay luces claras sobre cómo va a ser su política de vivienda?

-Claras no, pero recuerdo que algo se habló en relación a que se tendría el acento en el mejoramiento del stock actual. Y eso es una buena noticia. Una diferencia con los años anteriores, aunque no se tenga muy claro en qué consitiría en su detalle.
 
lsolis_deovando@elmostrador.cl



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